5 de octubre de 2011
Los desafíos del periodismo digital
Pregunta: ¿Cuál cree usted que es el verdadero rol del periodista?
Respuesta: Informar, investigar e intentar mostrar la verdad de lo que ocurre, sin convertirse en un juez y sin que termine haciendo lo que deben hacer autoridades del gobierno.
Pregunta: ¿Cuáles son las características que debe tener un buen periodista?
Respuesta: Ser buena persona es primordial, la curiosidad, ser inquieto sin conformarse con lo que recibe, tener una visión aguda de la realidad, para ver historias y temas donde otros no los ven. Estar informado también es vital y ser periodista las 24 horas del día para percibir su entorno como una caja llena de información.
Pregunta: ¿Cómo describe usted un buen trabajo periodístico?
Respuesta: Un trabajo con reportería e investigación. Si se trata de una crónica, un trabajo que haya llegado a lo más profundo del ser humano que describe. Para los otros tipos de trabajos periodísticos, que tengan contexto, que le cuenten al lector porque es importante, que sea un trabajo que intente reivindicar problemáticas de la sociedad.
Pregunta: ¿Piensa que la calidad es importante para realizar un texto periodístico? ¿Por qué?
Respuesta: Sí totalmente, porque la calidad la da la investigación, la forma en que se escribe y la reportería, todo esto genera credibilidad del medio y del periodista.
Pregunta: ¿Qué piensa sobre la incursión de los periodistas a los medios digitales, en cuánto a cambios en la forma de hacer periodismo se trata?
Respuesta: Creo que los medios digitales le dan a los periodistas nuevas herramientas para contar historias. Obviamente acaban con la manera tradicional de presentar una historia, solo a través de texto, imagen o sonido. Los medios digitales te permiten combinar estas tres herramientas y darle vida a una historia de una manera distinta.
Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre el rol de un periodista tradicional y un periodista digital?
Respuesta: Un periodista digital es inmediato, no tiene que esperar al siguiente día para que salga su historia. Y esto implica que se mantenga actualizado y a su vez tenga al día sus historias. Lo que para el periodista tradicional es un gran desafío, pues no puede quedarse en el registro de lo que ocurrió el día anterior y que ya los medios digitales contaron; por eso, debe buscarle enfoque y análisis para contar algo nuevo y ofrecerle algo interesante al lector.
Pregunta: ¿Cómo ha sido su experiencia en los medios digitales? ¿Qué es lo que más le ha gustado y qué no?
Respuesta: Ha sido una experiencia enriquecedora, porque he tenido que aprender a jugar con fotos, video, gráficos y textos a la vez para presentar un informe o una crónica. Lo que no me gusta es que el inmediatismo, a veces, baja la calidad de los textos que se producen.
Pregunta: ¿Qué opinión tiene sobre el reto que significan los medios digitales hoy en día a nivel periodístico?
Respuesta: El reto es grandísimo, pues en Colombia los periodistas están empezando a incursionar en este tema. Tener la posibilidad de combinar un sinnúmero de herramientas es una oportunidad para contar historias con mayores detalles y de atrapar, sobre todo, a los lectores más jóvenes.
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Autor: Kelly Aguirre y Estela Guevara S.
Pieza elaborada en el marco de la materia de Periodismo V, II-2011.
Departamento de Comunicación Social y Periodismo.
Universidad del Norte
Barranquilla
8 de septiembre de 2011
Puntos débiles de la reforma a la justicia
Por: Estela Guevara S. y Kelly Aguirre
Para ahondar un poco más en el tema de la reforma judicial, y para conocer a fondo cuáles son los puntos débiles que existen en la misma, Carlos Javier Velázquez Muñoz, profesor de la Universidad del Norte, del departamento de Derecho y Ciencia Política, nos concede una entrevista sobre lo anteriormente mencionado.
Pregunta: ¿Qué es la reforma a la justicia?
CJVM: Bueno, básicamente en este momento la reforma a la justicia consiste en dos proyectos de ley que se discuten en el congreso de la república, obviamente piensa uno que estos se terminaran cuando haya una conciliación de los proyectos, uno de ellos ha sido propuesto por el gobierno y el otro por el consejo de estado para reformar algunos aspectos relacionados con la justicia, no los aspectos más importantes sino solo algunos relacionados con la justicia.
Pregunta: ¿Cuáles son las diferencias entre ambos proyectos?
CJVM: Son coincidentes en muchas cosas, lo que sucede es que se plantean de forma diferente.
Pregunta: ¿Cuáles serían las coincidencias o puntos que ambas reformas presentan?
CJVM: Hay una alta corte que no administra justicia sino la rama judicial (el concejo superior de la judicatura), desde sus inicios tuvo mucha polémica y en los últimos años ha adquirido una mala imagen por los excesos de los magistrados, por la forma como hacen las cosas, por la manera como manejan el presupuesto de la judicatura, etc. Se plantea en la reforma la supresión o modificación de este.
Por otro lado está el Choque de trenes, que consiste en que chocan las cortes. Una diciendo que es la corte de mayor poder que la otra y que por ende no deben ser juzgadas entre ellas mismas.
Está también la inmunidad parlamentaria. Otro tema es el presupuesto a la justicia
En últimas lo que hay es una reforma cosmética, superficial. No es una reforma con profundidad como la gente esperaba que se hiciera y lo que está perfectamente claro es que no solamente la justica se ha politizado si no que la política cada vez se mete más fuerte en la justicia. Son reformas que obedecen a criterios político electorales partidistas para poder apoderarse un poco del poder. Ya de hecho jueces y magistrados son nombrados en su mayoría políticamente.
Pregunta: ¿Entonces, quiere decir que es innecesaria dicha reforma?
CJVM: A mí me parece que la reforma es inoportuna, porque en este momento en el país se están llevando a cabo una cantidad de procesos judiciales importantes. Como son el tema de parapolítica, de paramilitares, congresistas vinculados a la parapolítica, entonces, ¿va a ser ese congreso cuestionado el que va a realizar la reforma a la justicia? Esta propuesta viene del gobierno y lo que intenta es tapar cortinas de humo y cosas que están ahí para que no se investiguen. Ósea, es tremendamente inoportuno, inoportuno en una parte y oportunista para otras cosas.
Pregunta: ¿Entonces, no beneficiaría a nadie la reforma por ser inoportuna?
CJVM: La justicia necesita reformas, eso nadie lo pone en duda. Pero este tipo de reforma no. Y en este momento lo que se propone no es para nada pertinente con lo que se necesita.
Pregunta: ¿Qué se necesita entonces, en materia de reforma?
CJVM: Lo que necesitamos es formar mejor a los jueces y magistrados, nombrarlos por concurso de méritos reales, que no exista cooptación en el poder. En este momento digamos hay un sistema hibrido porque las cortes proponen nombres pero van al congreso, hay ternas para presidente y para el congreso. Entonces imagínate, el congreso es quien elige los magistrados, no se es que hay como un cruce de cosas, raro bastante raro. Se necesita la reforma estructural, para mejorar la capacitación, para reducir los índices de impunidad, para que la gente no resuelva los conflictos de su propia mano, para que la gente use mecanismos alternativos de justicia, para que la gente esté mejor informada, para que no haya discriminación por sexo, por color, por condición económica, para que la gente pueda acudir a la justicia, ese tipo de cosas no se dicen allí y esa es la reforma que necesitamos.
Pregunta: ¿Solo el consejo de estado y el gobierno pueden presentar una reforma judicial?
CJVM: No. Entre los mecanismos de participación existe la reforma participativa, un grupo de ciudadanos se puede reunir y presentar un proyecto de ley al congreso; son mecanismos que existen formalmente para incentivar la participación, pero la cantidad de trámites que hay para poder llevarlos a cabo termina desincentivando.
Pregunta: ¿Qué son los micos en una reforma a la justicia?
CJVM: Muchos temas han surgido a lo largo del proceso, y se han colgado a los proyectos, se han adherido a ellos, se llaman micos, como por ejemplo la inmunidad parlamentaria.
Pregunta: ¿Cuánto dura una reforma para ser terminada?
CJVM: Se tienen que dar cuatro debates, según la ley lo exige. Pero si el gobierno lo solicita como un proyecto de ley prioritario, el congreso debe darle prioridad sobre el resto de proyectos ley que haya. Y así sería más rápido el proceso.
Pregunta: Noto su tono de molestia al mencionar la Inmunidad Parlamentaria, ¿Qué más nos puede contar al respecto?
CJVM: Ese es un adefesio, que no va a pasar, porque todo el mundo está de acuerdo que un congreso tan débil y deslegitimado como este no puede proponer una cosa como esa. Esta el caso del señor presidente del partido conservados Juan Manuel Corso, que es uno de los que está detrás de este punto en la reforma y tiene 500 investigaciones detrás. Toda su fórmula política tiene investigaciones por compras de votos, amenazas a personas por no haberle colocado voto y demás, imagínate un personaje de estos que está en el congreso con inmunidad parlamentaria. ¿Para qué? Para hacer vagabunderías. No tiene ningún sentido.|
Pieza elaborada en el marco de la materia de Periodismo V, II-2011.
Departamento de Comunicación Social y Periodismo.
Universidad del Norte
22 de febrero de 2011
Crónica: La controversial partida de un buen hombre
Escrito por: Estela Guevara S.
Estoy sentada en una cama dos por dos, es tan grande que parece ser capaz de soportar a 5 personas como mínimo. Acabo de pasar una noche extraña. En un cuarto extraño. En el que la ausencia y el dolor se mezclan para convertirse en el único sentimiento existente.
En el fondo soy consciente de lo que hago allí, pero pienso que no puede ser cierto. ¿Sera verdad? ¿Acaso, puede la vida cambiar tan rápido de un momento a otro? Al voltear a mi derecha me doy cuenta que sí. Es en ese preciso momento en el que lo recuerdo todo.
No había experimentado lo que se siente perder un ser querido, hasta aquel día.
Antes, muchos familiares murieron por distintas razones y de diferentes maneras; pero la forma en la que Carlos Alberto murió, no tenía en mi vida antecedente alguno.
Cuando pienso en su muerte me es inevitable imaginarme un partido de futbol, y es ese el escenario que viene a mi cabeza, porque allí fue donde compartí con Carlos la mayor parte del tiempo. Durante el año que estuvo en Barranquilla, el Estadio Metropolitano se consolidó como nuestro lugar de encuentro, y en él, disfrutábamos al máximo cada partido del Junior, perdiera o ganara. No faltamos, ese año, a ninguno.
De hecho, cuatro días antes de su muerte estuvimos en uno de estos, el último, a decir verdad. Era domingo y vimos al equipo perder. Fue doloroso, pero no sabíamos que luego perderíamos algo mucho más importante, lo perderíamos a él.
Pero, ¿Quién es él?
Carlos Alberto Puerto Vela era un hombre de 40 años. Su manera de caminar con los pies pegados al suelo y su forma de hablar característica revelaban a leguas su lugar de procedencia, era bogotano.
Lo conocía por que era el esposo de mi prima. O mejor, es el esposo de mi prima. Porque estoy segura que para ella nunca dejara de serlo. Mi prima se llama Shirley, la conozco desde siempre. Ella es para mí como una hermana mayor, de esas que quieres con el alma.
Carlos y Shirley emprendieron su vida juntos en Barranquilla, lugar que luego los separaría, al menos físicamente.
Él trabajaba en las Fuerzas Armadas de Colombia. Por el ejército conoció a mi prima. Viajando cada año a una ciudad diferente, en uno de esos viajes a Barranquilla se encontró con ella.
Recuerdo la luz en sus ojos al hablar sobre el momento en que la conoció, el día de la boda y el tiempo juntos. Como aquella visita a Puerto Colombia que lo emocionaba, era tan evidente que no podía dejar de hablar de esa experiencia, siempre que intentaba contar como se enamoró de Shirley, la visita al muelle del antiguo puerto de Colombia venía implícita en la conversación.
Su vida era de gitanos. De aquí para allá, y de allá para acá, iban conociendo incluso los lugares más inhóspitos del país. Los hijos llegaron con el tiempo. Valentina, la mayor, nació en Bogotá. El siguiente, Carlitos, nació en Cárepa, Antioquia. Y la pequeña Natalia, en Cali. Esta ultima de ojos azul celeste y mirada profunda siempre fue su gran adoración, al igual que sus otros pequeños, la diferencia radicaba en que Natalia vivía pegada al pie de su papá.
Durante toda su vida, Carlos no hizo más que responderle al Ejército. Y Después de tanto tiempo en esa vida gitana, en la que sus hijos reclamaban a gritos sus afectos, pensó que lo mejor que podía hacer era dejar las milicias. Esa decisión lo llevó a Barranquilla, más por el afán de complacer a Shirley, su esposa y mi prima, que por que realmente le gustará dicha ciudad.
El año en Barranquilla que cambió sus vidas para siempre.
Barranquilla es caliente. Carlos era Bogotano. Y ambos juntos eran todo un chiste, una combinación tan irracional que causaba risa. La pantaloneta a media pierna, los tenis con sus respectivas medias, atuendo de vacaciones eternas, lo delataban como cachado con solo verle pasar.
Las veces, y fueron muchas, que fuimos juntos al estadio, a ver al Junior, criticaba entre divertido y tranquilo cada movimiento de los jugadores del equipo rojiblanco, reía a carcajadas cuando los hinchas gritaban improperios- Nojoda, maricón- entre otros por el estilo que causaban en él vergüenza. Ver futbol le divertía. Comerse unas butifarras, de esas que nadie sabe con qué fueron hechas, y que a pesar de su olor tienen un sabor delicioso, era el plan que nos unía. Mi hermano y yo, junto con él y su hijo Carlitos disfrutábamos al máximo de ese tiempo juntos.
Él siempre fue neutral, ni era hincha del junior ni de ningún otro, Carlos era hincha, simplemente, del futbol. El último recuerdo que tengo de él, está precisamente ligado a este tema: Después de hablar 3 minutos con él y de despedirnos en la puerta de su casa, cada uno cogió su camino. Pero yo sabía que el me diría algo, sin pensarlo volteé, y allí estaba él, que voltio al tiempo y dijo – Ese Junior si está mal ah?, ¡Qué viva el Santafé!-. A lo que no pude evitar responderle- Junior, tú papá-. Luego, ambos reímos. Esa fue la última vez que lo vi.
Ese año cambió su vida, porque en el Carlos hizo lo que nunca había hecho. Se levantaba a las 10:00 de la mañana, cosa que en el ejército era impensable hacer. Pasaba por sus hijos al colegio, iba a cine con Shirley, jugaba futbol con Carlitos, consentía a sus hijas, pasaba tiempo de calidad con las personas que más amaba, su familia. En ese año, yo lo conocí más, lo quisé más y lo admiré más. En pocas palabras durante ese año en Barranquilla Carlos vivió, pero en Barranquilla también murió.
El día de su muerte.
Yo estaba en mi casa cuando recibimos la llamada que cambiaría nuestra vida para siempre. Mi prima en la clínica por unos tiros en la pierna. La noticia era confusa. Pero aún así, creía que no podía ser tan grave. Hasta que horas después todo se esclareció. Y conocimos la tragedia.
Fue un viernes 22 de octubre de 2010 a las 7:00 de la noche. Cuatro tiros a quemarropa en el pecho acabaron con su vida.
Ese viernes, Carlos, Shirley, sus tres hijos, de nueve, siete y un año junto con Dianis, la encargada de cuidar a los pequeños, abandonaron su casa ubicada al norte de la ciudad para nunca volver, bueno… para nunca volver completos.
En la Súper Tienda Olímpica estaban haciendo compra. Cuando salieron a poner el mercado dentro del baúl del carro, cuatro hombres en dos motos balearon el lugar, pero uno de ellos se empecinó en quitarle la vida a Carlos y herir la pierna de mi prima Shirley, impidiéndole asistir a su esposo en los últimos momentos de su vida.
La razón aún se desconoce y es mejor así, por seguridad de mi prima y sus hijos, la muerte de Carlos se mantiene en incógnita. Pero aquel momento será por ellos recordado para siempre.
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Al voltear a mi derecha, acostada a mi lado en la cama está mi prima llorando. Su esfuerzo por no hacer ningún sonido que pueda despertar a los que estamos en el cuarto hace que su rostro en medio del dolor se vea demacrado.
Sus hijos junto con otros familiares muy cercanos están en una colchoneta al pie de la cama. La razón por la que no duermen con ella, es simple. En su pierna derecha tiene clavado un aparato de acero que intenta pegar los huesos rotos que fueron impactados por la bala que atravesó su tibia y peroné en el atentado. Cualquier movimiento de sus hijos puede resultar fatídico en el proceso que debe pasar para volver a caminar con ambas piernas.
En medio de su tristeza, me da los buenos días, y nos quedamos hablando un rato de cómo habíamos pasado la noche.
Han pasado dos semanas aproximadamente desde aquel viernes. Shirley evita estar sola a como dé lugar, invita a quien pueda a quedarse a dormir con ella y con sus hijos. Es por eso que estoy allí.
En ese cuarto de paredes blancas pasa los días. Las personas que la visitamos entramos y salimos de allí. Pero ella no puede. ¿Qué hará en todo ese tiempo? Si yo tan solo al despertar recree lo que había pasado con Carlos en un minuto. ¿En qué pensará ella?
Entre el dolor de su pierna y el dolor por la pérdida de su amado, Shirley busca hacer cosas que la entretengan. Esa mañana me invita a mí y a la esposa de un primo a jugar cartas en la cama. Nos reímos un poco, almorzamos juntas. Todo en el mismo lugar. En lo que quedó confinada su vida. Después de recorrer el país entero, un cuarto con una cama dos por dos es su única alternativa.
En la tarde se propone a ordenar el closet. Se encuentra imposibilitada a realizarlo por sí misma, entonces le pide a Dianis, la empleada, que siga sus órdenes. Cuando abre el closet, la muerte de Carlos se hace evidente. Allí están sus ropas, sus zapatos, su perfume y todas sus cosas. No puede evitar llorar. Y mucho menos, cuando la empleada saca de una bolsa unos volantes de la rifa de un carro salpicados de sangre. La sangre es de Carlos. Shirley los toma en sus manos, los lleva a su boca y empieza a besarlos. Me pide luego que los llene con sus datos, y que los lleve al lugar en el que debieron ser depositados. El lugar en el que su esposo murió.
Me voy de esa casa, atormentada. Con el corazón vuelto trisas, con el sentimiento de que todo en la vida es pasajero, con un dolor tan grande que me es imposible describirlo. Me voy de esa casa, pero sé que debo volver. Para estar con ellos y acompañarles no solo en ese momento si no en toda su vida.
Se acabaron los partidos. Pero la vida sigue, la familia de Carlos, lo que el más quería en la vida, aún respiran y por ellos vale la pena seguir allí.
Es fácil sentenciar el fin de las personas de acuerdo a sus actos, pero este caso es diferente. Carlos era un buen hombre. El dolor por su ausencia es aún palpable, y a pesar de su controversial partida está la certeza que tan solo un año le bastó para alcanzar lo que todos anhelamos.
Lo explico citando sus palabras - si vengo a ver a este equipo (Junior) es porque me gusta el fútbol. No me importa quién gane, lo que me importa es ver goles-. No importa cuánto tiempo vivió, importa lo que vivió.
Carlos en este juego de su vida, metió muchos goles, podría decir que aunque fue expulsado, a mi parecer injustamente, al salir de la cancha recibió aplausos, pues jugó en el último minuto (su último año) como nunca lo había hecho, metió el gol de su vida: fue feliz.
